UNA LAGARTIJA ALPINISTA

En la masía de Can Gasparó, en las paredes de piedra que se orientan al sur, muchas veces veo lagartijas, pero no todas son iguales.

Me llamó la atención una que trepaba por la pared hasta una altura de unos tres metros y entonces, no sé si caía o se tiraba al suelo. Empezaba entonces una nueva escalada y volvía a caer, o saltar. Así una y otra vez.

Me gusta mirar a los animales que nos rodean y no puedo evitar hacer un paralelismo con el comportamiento de los humanos. A mi, esa lagartija me recordó a muchas personas que quieren ser triunfadoras y que van escalando, escalando hasta que llega un momento en que no pueden más y caen, o quizás se suicidan socialmente al quedar estancadas. Son como lagartijas de sólo dos patas (y he conocido unas cuantas).

Enric Aulí M.

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