UN TEMPLO EN UN ARBOL

En los últimos años he viajado bastante por Japón. Lo que más me gusta de su cultura es su sintoismo, su estrecha relación entre espiritualidad y naturaleza (precisamente el título de este blog). Muchos objetos y seres vivos son considerados «kamis» o divinidades. El país está lleno de «kamis».

El Japón es un país sintoista (para las cosas de este mundo) y budista (para la trascendencia de la muerte).

Uno de los «kamis» que más me ha impresionado es un árbol de alcanfor de más de 1200 años de edad, en el santuario Kumano Naischi Taisha, cerca del puerto ballenero de Taiji. Este árbol ha sido proclamado como «Kami» y como tal es reverenciado y al mismo objeto de peticiones por los peregrinos. Lo que le hace realmente especial es que la parte inferior de su tronco es hueca y se puede acceder a su interior, donde se encuentra un pequeño altar. Una conexión increible entre naturaleza y espiritualidad.

Enric Aulí M.

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