UN PEZ EN EL ATICO

Cuando volvimos a Barcelona  desde can Gasparó alquilamos transitoriamente un ático con terraza en el Eixample. El edificio está a unos dos kilómetros del mar en línea recta. Como nos añorábamos de nuestro huerto en Can Gasparó, plantamos en la terraza un huerto urbano de unos ocho metros cuadrados  así como un limonero y un mandarinero.

Pasábamos mucho rato en nuestra flamante terraza, especialmente al atardecer; recuerdo que pensábamos en lo bello que llega a ser el cielo sobre la ciudad cuando tienes tiempo para contemplarlo con los ojos y la mente abierta.

Pero la naturaleza aún nos reservaba una nueva sorpresa: una mañana encontramos en la terraza una gaviota con un pez de unos quince centímetros de largo en el pico; al salir nosotros el ave  se asustó y salió volando dejando el pez sobre el suelo; lo dejamos allí y  entramos en el piso; al cabo de un rato, la gaviota volvió para recuperar su comida. Fue emotivo y simbólico.
Enric Aulí M.

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