MENOSPRECIO DE LA CIUDAD

caminito de Buenos Aires

En plena naturaleza, en ausencia de presencia humana, parece más fácil establecer la conexión de nuestro espíritu con el de la Naturaleza. Pero hay una voz ¿interna? que me dice que quizás estoy menospreciando a las ciudades.

Cada semana paso tres o cuatro días en Barcelona. Hoy me he dado cuenta de que ya he establecido una conexión con los árboles de mi calle, con los edificios, con las personas. Hoy he contado las personas con las que me encuentro cada semana y con las que se ha  establecido una conexión fuerte dentro del triángulo calle, ellas y yo.

He sentido una relación muy poderosa y curiosamente de un tipo similar a la que noto en plena naturaleza virgen.

PD: He recordado haber sentido algo similar en el 2015 en un modesto bar de barrio de Buenos AIres; no era ninguno de esos bares famosos que frecuentan los turistas (no era el local de la foto). Supose que en ese bar habían ocurrido cosas que de alguna manera habían quedado grabadas en sus paredes y mesas, y que esas vivencias decidieron comunicarse conmigo.

Anantes de la naturaleza, no menospreciemos las ciudades.

Enric Aulí M.

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