FALLING GOLDEN LEAVES

Asociamos la caida otoñal de hojas  con los bosques; las montañas se tiñen de rojo y amarillo; parece un placer reservado tan sólo a la naturaleza no urbana. Sin embargo, los árboles de Barcelona se esfuerzan en proporcionarnos esa misma imagen, dándonos así una conexión vital con el cambio de estaciones; un hecho que siempre reivindico  como necesario en las áreas urbanas.

A finales de noviembre en una de las calles del Ensanche

barcelonés, una calle orientada a sudeste, presencié una lluvia de hojas doradas. Los árboles de esa calle son “lledoners” Celtis australis. En ese momento el sol estaba perfectamente alineado con el eje de la calle y la llenaba con su resplandor. Los rayos de sol impactaban con las hojas que caían y les proporcionaba un resplandor dorado, recordaban esas hojas de oro que a veces vemos vemos en los escaparates de las joyerías y que tan bellas encontramos.

Cada nuevo pequeño soplo de viento producía una nueva ráfaga de falling golden leaves. La nueva estación estaba ahí.

Otoño en el boisque y también en la ciudad, abramos los ojos, nuestra mente y nuestro corazón.

No hace falta que vayamos a buscar fuera lo que tenemos delante nuestro.

Enric Aulí M.

 

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