EL TIEMPO DEBE PARAR

Estaba escribiendo en micasa afuera, hacia el  lado, más allá de la terraza. Lucía el sol, un sol que empieza a tomar el color amarillo del verano. Veía las mismas casa de cada día. los mismos patios, los mismos árboles. Pero algo era diferente, algo había cambiado: las cosas se movían muy lentamente, las personas, las hojas, los toldos, los pájaros. Cada vez iba todo más lento, exageradamente lento.

Era como si el tiempo se hubiese parado ; he sentido que yo mismo salía de mi cuerpo y «veía» las cosas tal como realmente son; infinitas.

Sí, era verdad, el tiempo se había parado; ha  venido entonces a mi mente  un poema de Shakespeare:

«Perto el pensamiento es esclavo de la vida

y la vida se deja engañar por el tiempo,

y el tiempo que cuida del mundo todo

debe detenerse»

El tiempo se había detenido y dejó de engañarme.

Enric Aulí M.

 

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