EL KAMI DEL FUJIYAMA

La silueta del volcán Fujiyama domina el paisaje del sudeste del Japón, es uno de los símbolos más conocidos de la isla. La imagen es de una gran belleza pero también es amenazadora; a mediados del siglo XVIII una violenta erupción arrasó las poblaciones y los cultivos del entorno; grandes masas de lava cubrieron el suelo,  al enfriarse se volvió oscura y adoptó formas irregulares: huecos, cavidades  y pequeñas colinas; un terreno similar se puede encontrar a causa de sendas erupcions, en la isla canaria de Lanzarote y en «La fageda d’en Jordà» en la provincia de Girona en España.

Esas lavas formaron paisajes de aspecto tétrico, uno de los má conocidos es el «Bosque de los ahorcados» un lugar en el que se suicidan un centenar de aponeses cada año y cuya imagen aparece en los billetes de mil yenes.

El desastre fue de tal magnitud que el miedo se apoderó de la comunidad japonesa y haciendo uso de su espiritualidad, decidió rodear todo el Fujiyama con templos sintoistas formando un «koro» que aplacase la furia del «kami» (dios) del volcán.

Enric Aulí M.

VERDE URBANO CAMBIANTE

Me paso cada día una hora y media sentado delante de un ventanal que da a una antigua plaza con árboles de gran porte. Hace tres meses que vengo de una manera discontinua pero constante.

Hoy en pleno otoño, me he fijado en la diversidad de colores de la vegetación. Hay un gran olivo de hojas verdosas con un pequño repunte azulado; palmeras de dos tipos diferentes y un tono verde oscuro. También hay grandes plátanos a los que, al estar en una plaza, se les ha permitido alcanzar gran porte.

En estos tres meses de contemplación forzosa he percibido la variación de colores de las hojas. Olivo y palmeras no han variado pero los plátanos han ido perdiendo verdor y volumen; ahora tienen un tono verdoso marrón y pronto serán ocres y las hojas caerán.

Esta naturaleza cambiante me conecta con el cambio de las estaciones y con los ciclos de la vida.

Ahora ha soplado algo de viento y las hojas se han agitado. Me ha dado la impresión de que, como ya me conocen, me han saludado.

Enric Aulí M.

¿CONSTRUCCIÓN SUSTENTABLE?

Hace unos días impartí una conferencia en la Universidad de Barcelona planteando si un ingeniero de edificación (titulación de la que fui profesor) puede ser ecologista o no. La cuestión no era si debe ser ecologista o no, ya que ésta sería una cuestión moral, sino de si está capacitado para ser ecologista o no lo está.

Avanzo las conclusiones ya que tienen que ver con el contenido de este blog.

Un ingeniero de edificación tiene la formación pra construir edificios que consuman poca energía, no malbaraten agua, no generen residuos, ni destruyan terrenos de valor ecológico. Avanzamos un poco más en la presentación y demostramos que además esos edificios han de respetar la salud de sus ocupantes. Hasta ese punto hubo consenso en que un ingeniero de edificación ecologista debería construir según estos parámetros.

Fuimos más allá y formulé la pregunta de si al acabar una obra pretendidamente sustentable habían sentido que  estaba bien lograda o  bien notaban que  le faltaba algo.  Hubo disparidad de criterios hasta que llegamos al punto de consenso de que para que una obra sea auténticamente sustentable ha de reunir todos los requisitos expuestos en el párrafo anteriores, pero también que si no entra en vibración armónica con las energías del lugar en que se ubica, notaremos que le falta algo.

Cuando se alcanza ese punto de simbiosis entre la técnica y la sensibilidad energética, el ingeniero de edificación llega a ser un ecologista «premium».

Me dieron la razón pero no sé si los convencí.

Enric Aulí M

EL PIROMUSICAL PERFECTO

A veces me pregunto el motivo por el que nos gustan los piromusicales, esa combinación de luces, música y ruido.

El otro día encontré una posible respuesta en Deià en la isla de Mallorca. Estábamos alojados en una pensión en una casa antigua de pueblo, en una habitación pequeña con una cabecera de cama, de madera y algo pretenciosa pero armónica con el resto de la casa. Lo mejor de la habitación era un balconcito que daba sobre el valle, llamarle barranco sería más acertado por su estrechez. La pensión estaba arriba de todo de la colina, por encima tenía tan sólo la iglesia; la visión era idílica: casas antiguas mallorquinas con sus huertos , algunas modernizadas que han cambiado el huerto por el jardín y la piscina, y cerrando el horizonte, al otro lado del barranco, la silueta de una montaña que quedaba algo más elevada que nuestro pequeño balcón.

Fue precioso ver como iba oscureciendo y cambiando el color del cielo: azul claro, azul cobalto y casi negro. Lllegó un momento en que  una tormenta apareció a lo lejos. Se iba acercando y el cielo comenzó a iluminarse con el resplandor de los relámpagos, como si enormes cohetes explotasen en el aire, la luz que producían permitía ver fugazmente los colores de la montaña y el pueblo. El ruido de los truenos era como un bajo continuo con altibajos de intensidad. Todo me trasportó a los espectáculos piromusicales,

El espectáculo duró horas y era de tal magnitud que dejamos los porticones abiertos toda la noche para no perder la visión desde la cama. Estoy seguro que éste era el pìromusical de la época de los neandertales.

Enric Aulí M.

SUNCINE FESTIVAL 26 EDICION

deia

Siempre he defendido que la relación entre naturaleza y espiritualidad es muy clara, pero…

¿Se puede encontrar la espiritualidad contemplando un documental de medio ambiente?
Mejor dicho: ¿se puede sentir la espiritualidad a través de un documental de naturaleza?

A partir del 6 de noviembre voy a ver a lo largo de la semana varias películas de medio ambiente, en el SUNCINE FESTIVAL en Barcelona.

Al acabar la semana les contaré mi opinión.

Y¿ustedes qué opinan?

Enric Aulí M.

 

EL CRISTAL DE LA VIDA

Estaba tranquilamente  sentado en un bar, junto a una ventana, tomando un café.  Mi mente vagaba por todas las cosas que habían pasado últimamente, pero un rayo de sol atravesó el cristal de la ventana. Sobre la mesa en que tomaba mi café apareció un espectro con los colores del arco iris: violeta, azul, verde, amarillo, rojo…

La experiencia me hizo reflexionar  que si un simple cristal de ventana es capaz de desvelar lo que se esconde detrás de un rayo de sol, quizás exista algún cristal o similar que sea capaz de desvelarnos lo que se esconde tras la luz de la Vida.

Enric Aulí M.

NIUETZSCHE, DEMASIADO HUMANO

Nietzsche nos criticó diciendo que somos humanos, demasiado humanos. Esta afirmación tiene diversas interpretaciones. La que me gusta a mi es la de que no somos capaces de conocer la Realidad, sino que nos construimos nuestra propia realidad, haciéndola a nuestra medida, tanto a nivel individual, como espialmente a nivel de toda la sociedad. Es una realidad virtual, humana, dentro de la que vivimos.

Hace poco he encontrado la reflexión de otro pensador,  Heisenberg, que nos avisa de que como la Humanidad lo llena todo de sus propias obras, por mucho que busquemos sólo nos reencontramos con nosotros mismos. Nuestra realidad virtual.

Humanos, demasiado humanos.

Enric Aulí M.

¿REALIDAD O SUEÑO?

Lo que llamamos realidad, lo que creemos que es realidad, qué es? ¿Algo externo a nosotros y que nos dirige o algo que creamos nosotros mismos? Cuando digo crear, no me refiero a conseguir algo a base de esfuerzo, dedicación y similares, sino que sería una construcción similar a  las que nos ocurren en los sueños, mientras dormimos.

Muchas veces pienso que lo que llamamos realidad es tan sólo una variante de sueño, mejor dicho otro nivel de sueño. Un nivel en el que las leyes físicas de este mundo no existen y las circunstancias externas a nosotros son tan sólo figuraciones. Un nivel en el que de alguna forma  podemos dirigir lo que llamamos nuestra realidad.

Tres o cuatro veces en la vida he tenido la sensación de crear mi propia realidad. Una realidad que era improbable  pero que ha  sucedido de manera  casi mágica.

Enric Aulí M.

NATURALEZA ACTIVA Y SENTIDOS HUMANOS

Lluvia, relámpagos, truenos, viento…

Olor a tierra mojada, frío en la piel, luz amarilla resplandeciendo entre cielos grises, electricidad en todo el cuerpo, viento, gotas de agua que impactan en la piel pero que no la penetran…

Éste es un caso claro de relación entre la naturaleza activa y nosotros. Percibimos esa naturaleza através de nuestros sentidos corporales y recibimos su mensaje, sentimos la naturaleza, y a través de ella percibimos algo más.

He experimentado muchas veces estas sensaciones y son muy agradables, muy vitales. De hecho, frecuentemente las busco, me hacen sentir vivo y conectado con el Todo. Pero hay una pregunta que me hago y para la que aún no tengo respuesta: ¿qué sensaciones, qué percepciones  tendría si experimentase esta relación con  esta naturaleza activa por primera vez, en vez de asociarla con experiencias y situaciones pasadas?

Enric Aulí M.