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Sep 10 2015

UN LUGAR DE MEDITACIÓN EN LA NATURALEZA

can gasparo vista generalCuando buscamos una experiencia espiritual en la naturaleza o cuando  deseamos encontrar en ella un lugar para meditar, muchas veces recurrimos a visitar un sitio especial, un lugar que nos ha sido recomendado por su potencia energética. Muchas veces nos llevamos una decepción al visitarlo. La causa más probable de ese fracaso no es que el lugar haya perdido su energía, o que nos hayan engañado, lo que seguramente ocurre es que nosotros no estamos en condiciones de conectar con las energías del lugar, energías que continúan estando allí.

No estamos equilibrados, receptivos, abiertos… Seguramente porque hemos acudido a ese sitio rápidamente, en vehículo, y no hemos llegado caminando un buen tramo sobre el terreno. En el transcurso de un recorrido a pie por un entorno natural, nuestro cuerpo va atravesando diversos campos telúricos de diferentes energías, y va armonizándose. Se podría comparar este proceso con un precalentamiento energético, como el que hace un deportista antes de empezar a correr.

Una vez nos hemos armonizado estamos en condiciones de entrar en resonancia con las energías de ese lugar, ya podemos meditar, dejarnos ir y “conectar”.

Pero no todo son experiencias en lugares famosos por su energía,  mientras estamos paseando por cualquier lugar, a través de prados, bosques, rocas… sentiremos algunas veces y de repente algo especial, una energía que nos alcanza y nos va llenando. Algunos la comienzan a notar en los pies, o en las piernas, otros en la cabeza; en mi caso casi siempre es en el plexo solar. Esa sensación nos sorprende y prácticamente nos obliga a parar y a sentirla en profundidad. Podemos callarnos, podemos permitir que nuestro subconsciente aflore. Conozco personas en momentos así han gritado sacando al exterior algo que tenían acumulado en su subconsciente; y al hacerlo consciente se han liberado de una antigua carga.

Prácticamente todos hemos experimentado estas sensaciones alguna vez, ya sea en un lugar famoso o en uno desconocido, y deseamos volverlas a experimentar. Para mejor lograrlo, les recomiendo que cuando vayan a visitar uno de estos lugares con fama de espirituales, lo hagan caminando un buen tramo a través del terreno, con la mente lo más en blanco posible, permitiendo (que no buscando) conexiones, y al llegar al lugar buscado intenten establecer un diálogo no consciente con él. Si lo creen conveniente utilicen alguna técnica de meditación con la que estén familiarizados.

Cuando en uno de sus paseos por un sitio desconocido sientan esa sensación de vibración, paren y déjense atrapar por ella.

Para acabar esta entrada quiero remarcar que ese mismo efecto de vibración armónica con las energías naturales se puede encontrar en muchos edificios de culto religioso. En ellos no se trata tan sólo de las energías naturales del lugar, sino que sus constructores las ordenaron y canalizaron para conseguir que los fieles recibiesen una gran dosis de energía positiva. De ello y de esos constructores, hablaremos la próxima semana.

Enric Aulí

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