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Ene 18 2016

SENTIR EL BOSQUE

¿Qué haces en el bosque si tu cabeza está fuera de él?

(Henry David Thoreau)

tagaComo saben, paso largas temporadas en los bosques del Ripollés. Este hecho me ha permitido contemplar las actitudes y reacciones de muchos visitantes foráneos. Hay deportistas que corren, buscadores de setas, estudiosos de los ecosistemas, clientes de restaurantes de montaña, paseadores…Todos ellos obtienen provecho de su estancia en esta naturaleza privilegiada. Sin embargo, muchas veces me dan la impresión de que como decía el trascendalista americano Thoreau, tienen su cabeza fuera del bosque, no desconectan de su vida cotidiana y no se integran en armonía con la naturaleza. Por ello tan sólo obtienen una parte de lo que este entorno les puede ofrecer.

En mi opinión la principal causa de esta desarmonía es la excesiva proliferación de documentales de naturaleza. Acostumbro a decir que un niño de primaria ha visto en la pequeña pantalla más leones que un guerrero masai en toda su vida. Estos reportajes conforman la manera en que la gente ve la naturaleza cuando la visita. Lo visto en la pantalla da forma y por tanto deforma lo que se ve en directo. Es como si el visitante en vez de estar en un bosque, estuviera en un parque temático en 3D en el que le han puesto unas gafas que sólo le permite ver lo que se destaca en los reportajes televisivos.

Otra causa es la asociación de naturaleza y oferta turística. Bien organizado es fantástica e incluso favorable tanto para el visitante como para la población autóctona. Pero frecuentemente se suele asociar a fiestas en la playa, discotecas, bebida excesiva, actividades deportivas de riesgo…Que sería mejor organizar en lugares que no afectasen a la naturaleza. Tengo un ejemplo que no es del Ripollés sino de la isla de Lanzarote, en un paraje natural cerca de Playa Blanca. Nos cruzamos con una pareja que refunfuñaba y decía que se iba a quejar a la agencia de viajes porque les habían llevado a un sitio en que no había ninguna discoteca, ni bares; y ¡estaban en una reserva natural!riu aspre

Podría poner más ejemplos pero son sólo ejemplos. Quiero y debo respetar la libertad de cada persona de hacer lo que crea más conveniente, pero sí que deseo recomendar que cuando estén en el bosque, en la naturaleza, la contemplen y se dejen contemplar por ella, con todos sus sentidos corporales y la mente abiertos. Seguramente notarán que les pasa algo, que están estableciendo una conexión con algo vivo, que se comunica. Su cabeza estará en el bosque.

Además no  olviden que las gentes del lugar que visitan son parte armónica de ese entorno. Hablen con ellos, establezcan comunicación; no están ahí sólo para servirles la comida o llenarles el depósito del coche. Si todo va bien, cuando ustedes lean esta entrada, Gemma y yo estaremos en Tierra del Fuego, donde hemos concertado unos interesantes encuentros con gentes del lugar. Ya les contaré.

Enric Aulí

1 comentario

  1. Andrés Requejo de las Heras

    Valoro positivamente las reflexiones aquí vertidas.

    Considero que existen diversas formas de disfrutar de la naturaleza aunque algunas de ellas no las comparta por una cuestión de valores personales.
    Hay personas que gozan de la naturaleza paseándola simplemente, otras pescan en ella, otras la cazan, otras observan sus aves, otras descubren sus rastros, otras estudian su estructura e interacciones, otras la pintan u otras la escriben, otras la viajan y otras la ven como arte en la tauromaquia.

    Cuando era pequeñito recuerdo embebido por mi amor y fascinación por la naturaleza, le comenté a mi abuela católica y apostólica, que para mi Dios era la Madre Naturaleza. Esa Pachamama de los pueblos amerindios.”Esta armonía de ver la sublime belleza de sus criaturas, el orden establecido, su funcionamiento cíclico” vino a estropearlo el Homo sapiens cuando apareció 200 000 años atrás y especialmente desde hace 10 000 años (España) o 5 000 años (Medio Oriente) cuando entramos a transformarla con la llegada del Neolitico. Desde entonces no hemos parado de dañarla, domesticarla, arrasarla… hasta afectar ya no directamente a sus criaturas sino a afectar a algo más global, peligroso y fundamental, su clima.

    La visión trascendentalista, romántica y mística de la Naturaleza es compatible como un credo con disfrutar de ella.
    Para mi es la fuente que me genera más Paz, es mi capillita, donde siempre estoy atento armoniosamente fascinado, a sus cambios, estructura, el comportamiento de sus criaturas, descubrirlas, a las estaciones del año.

    En silencio para oirlo y verlo todo sin revelar mi presencia a los animales, ya que estoy en su terreno.

    Luego, me guardo un poco de ella, y prosigo mi labor en casa leyéndola, pintándola y buscándola en viajes cuya prioridad son los valores de historia natural que me voy a encontrar: sus diferentes ecosistemas, orografías, vegetación y fauna preferentemente vertebrada.

    Es una forma más de disfrutarla y , POR FAVOR, de respetarla y conservarla generando recursos económicos que atraigan a los cerebros más fariseos a profesar su consevación a cambio de dólares euros o yuanes…

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