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Dic 18 2017

PASEANDO ENTRE HOJAS Y AUTOBUSES

Paso tres días a la semana en una calle de Barcelona por la que pasan más autobuses que peatones. Un auténtico aquelarre de gases y ruido. El contraste con esa situación tan mal humanizada viene dado por unos árboles de hoja caduca, son almeces (Celtis australis). Cuando caen sus hojas, lo hacen prácticamente todas de golpe con lo que las aceras quedan cubiertas por un gran lecho de sus hojas puntiagudas y algo serradas. Un gran contraste: sendero de hojas y autobuses.

Hace unos días, las hojas habían caído, aún no habían sido recogidas por los servicios de limpieza y me di el gustazo ir a la Universidad paseando por el sotobosque que formaban. Aún eran hojas tiernas y mullidas. Pero el incesante paso de autobuses me impelió a caminar  deprisa para que mis oídos y pulmones no sufrieran su agresión. Entonces esas hojas me enviaron un mensaje: al intentar caminar rápido, mis pies resbalaban con las hojas y tuve que volver a pasear lentamente. Era como si me dijesen: “espera, no corras, pronto desapareceremos y queremos disfrutar de tu compañía, no nos dejes solas con todos esos monstruos”

Enric Aulí M.

1 comentario

  1. romi

    ¡Genial! que pocas veces escuchamos caminando por la ciudad otoñal, el crujir de las hojas. es como si la ciudad no tuviese estaciones, tan solo molestias, y sin embargo ahí están los colores y los cambios que casi no percibimos por nuestras idas y venidas cargadas de pensamientos ajenos a nuestro paísaje. Un abrazo para los dos

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