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Mar 19 2016

OBSERVATORIO ASTRONÓMICO DEL MONTSEC Y PUNTO OMEGA

 

imagen observatori montsec 2Quizás el Punto Omega es real. Esto es lo que pensé en una visita al Observatorio astronómico del Montsec (Lleida-España) Era una noche de infinitas y brillantes estrellas que trasmitía la sensación de Universo.  A través de los telescopios observé  Júpiter y sus lunas, la Nebulosa de Orión y todas las constelaciones zodiacales. Pero también, y a través de un fabuloso audiovisual, las redes de miles de satélites de comunicaciones y de observación, que rodean nuestro planeta. Toda esa red de conexiones me hizo pensar en la Noosfera (conexión de todas las mentes humanas) que Teilhard de Chardin predijo hace más de ochenta años, y a la que se llegaría en un momento final de la Humanidad, que él llamaba el Punto Omega. Quizás ese jesuita visionario y proscrito tenía razón y todas esas redes de satélites es un paso hacia la unión de nuestras mentes.

El Observatorio astronómico del Montsec se halla a unos 1600 metros de altitud en la sierra del mismo nombre en la provincia de Lleida. El lugar fue escogido por su altitud, la pureza del aire y la falta de contaminación lumínica en sus alrededores.

La noche de la visita era especialmente clara, con infinidad de estrellas y una incipiente luna creciente. Primero observamos a través de un telescopio, Júpiter y sus lunas. Después en el telescopio mayor, y a través de una pantalla, la Nebulosa de Orión. Esta nebulosa  a simple vista parece una especie de niebla, como bien indica su nombre, pero en el telescopio se observa que es una gran masa de hidrógeno que se está comprimiendo y por tanto se calienta, hasta que llega a una temperatura en que de esa masa se desprende una nueva estrella incandescente, que durará millones de años. Como contraste, cerca de esa nebulosa hay una estrella roja que está condenada a explotar y a desaparecer dentro de poco tiempo. Muerte y nacimiento de las estrellas, un ejemplo más del Eterno retorno.imagen satelite comunicaciones

Ya dentro del Observatorio, vimos un documental en el que se muestra en imágenes 3D la presencia, en tres capas concéntricas alrededor de la Tierra, de miles de satélites de todo tipo, especialmente de comunicaciones. A mis ojos, la imagen representaba una cabeza, que era la Tierra, rodeada de redes neuronales que eran las diferentes capas de satélites; una especie de cerebro humano colectivo. Me recordó la teoría de Teilhard de Chardin, el jesuita que predijo que la evolución de la Humanidad tendía hacia una progresiva integración de todas nuestras mentes  hasta llegar a una conexión total y una especie de mente única que se alcanzaría en lo que el filósofo llamaba  Punto Omega. Ese sería nuestro momento final como especie humana ¿Avanzamos hacia ese punto?

Enric Aulí

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