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Sep 10 2018

NATURALEZA, OLORES, MEMORIA

A  casi todas las personas les ha ocurrido alguna vez que  al percibir un olor  reviven una experiencia personal de tiempos pasados; se establece entonces un link en el tiempo entre las dos situaciones, una especie de “agujero de gusano” en la percepción espacio-tiempo. En ese instante no existe pasado y presente.

Me acaba de ocurrir una de estas experiencias, en pleno centro de Barcelona. Caminaba por una acera en la que había bastantes hojas caídas de los árboles ; las hojas ya estaban secas y bastante maltrechas por las pisadas de los transeúntes. Percibí un olor vegetal y penetrante que mi subconsciente reconoció y que me transportó inmediatamente a una vivencia de cuando tenía alrededor de seis años,. Me “vi”, me “sentí”, de pie, montado en el “trill” que una mula arrastraba por la era de un pueblo en las montañas de Lleida, para separar el grano de trigo de la paja; este trabajo se encargaba a personas de poco peso. El olor era el mismo en esos dos lugares-instante, tan separados en el espacio y en el tiempo. Era una vivencia,  no era un recuerdo.

Para mi es un ejemplo más de la relatividad del tiempo y del triste papel que juega nuestra mente en la percepción de la realidad.

Enric Aulí M.

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