«

»

Ago 31 2015

Midiendo nuestra vibración espiritual en Bovis

En el Cosmos todo es vibración. Los humanos también vibramos. Nuestro nivel de vibración no es constante; en condiciones normales es de 6500 unidades Bovis. Cuando su valor es más bajo nos encontramos mal y enfermamos; por ejemplo un enfermo de tuberculosis vibra a 4000 unidades Bovis.  Cuando nuestro estado vibratorio es superior, hasta 8500 unidades Bovis, nos encontramos eufóricos, llenos de energía y de vitalidad. A unos 8500 Bovis comenzamos a experimentar un estado favorable a la espiritualidad y a partir de 11000 la mayoría de nosotros tendrá una experiencia espiritual. Sin embargo no podemos soportar un nivel vibratorio elevado durante largos períodos de tiempo, pudiendo llegar a ser tan perjudicial como los niveles bajos.


Después explicaré con algo más de detalle que son los Bovis y como se pueden medir, ahora quiero remarcar que nuestro nivel vibratorio depende de varios factores. Antes he mencionado el caso de las enfermedades; igual ocurre con la malnutrición y similares; pero también tiene relación con el lugar en que nos encontremos. Aquí hay una nueva relación entre naturaleza y epiritualidad.

Cuando permanecemos en un lugar con un bajo nivel de Bovis, nuestro organismo va adaptándose a esa baja vibración, por efecto de resonancia. Nos debilitamos, nuestras vibraciones, nuestro nivel energético va disminuyendo  y podemos enfermar. Un ejemplo es el de las casas en que hay puntos geopatógenos; la gente que duerme sobre su vertical se encuentra mal y a la larga enferma. Estos lugares enfermos no son siempre causados por tener un bajo nivel vibratorio, también puede haber otras causas, aunque hoy no hablaremos de ellas. A lo largo de años he conocido muchas casas enfermas y en la mayoría de casos eran puntos de bajo nivel vibratorio.

También ocurre lo contrario. Hay lugares con un elevado nivel de Bovis; cuando permanecemos en ellos un cierto tiempo, nuestro nivel vibratorio también aumenta por resonancia. En nuestra actual casa en la montañas de Planoles, al lado del fresno, que en otros tiempos ejercía la función de pararayos natural de la casa, hay un punto de alto valor vibratorio que se puede usar con fines terapéuticos; por ejemplo nuestra perra “Golfa” al morir fue a buscar este punto para tener una muerte más apacible.

En la naturaleza existen muchos puntos con alto valor vibratorio; normalmente son espacios considerados sagrados. Algunos son lugares habitados como la catedral de Chartres, que es el lugar más energético que he conocido; otros no están usualmente habitados pero acostumbran a ser lugares en los que se realizan ritos. A mi parecer, una de las causas que hacen que podamos experimentar espiritualidad en la naturaleza, es la de ubicarnos en lugares de alto valor energético, cosa que posiblemente podremos realizar de manera intuitiva. Les recomiendo que en sus paseos por la naturaleza, estén atentos para sentir ese incremento de energía que experimentarán en sitios apropiados. Hay muchos de estos sitios, por ejemplo en antiguos cromlechs ((círculos de piedra neolíticos) también en llanos equilibrados energéticamente gracias a la presencia de menhires. Recuerdo una serie de cromlechs en la sierra de Aralar (Navarra) y la experiencia positiva que tuvo una persona del ayuntamiento de Leiza que nos acompañaba. También la inexplicable sensación que sentimos Gemma y yo en la explanada de alineaciones megalíticas de Carnac. En entradas posteriores comentaré alguna de las experiencias que hemos vivido para ofrecérselas.

Las unidades Bovis son una medida no cuantificable actualmente con instrumentación física. Es preciso recurrir a su determinación mediante varitas de radiestesia o péndulos; las personas más experimentadas las perciben sin la ayuda de ningún instrumento. Algunos expertos como Stephan Cardinaux en vez de usar los Bovis prefieren medir la variación de nuestro cuerpo energético, que ellos pueden medir por percepción personal. Ha habido tentativas de medir el equivalente a esos Bovis mediante instrumentación física; lo más aproximado ha sido el uso del Sonotest, que mide la variación de la presión del aire alrededor de un cuerpo, pero no ha ofrecido resultados que puedan ser considerados realmente satisfactorios. En los últimos años con mis alumnos de la asignatura de Construcción sostenible (Universidad politécnica de Catalunya) hemos realizado diversos trabajos de investigación relacionando este nivel vibratorio con parámetros físicos como el campo magnético terrestre, la radiación gamma del terreno, o la imagen que ofrece una persona delante de una cámara térmica. Actualmente comenzaremos una línea de trabajo basada en la variación de las ondas cerebrales. Lo iremos comentando.

2 comentarios

  1. Laura

    Vuestro blog me parece muy interesante. Habéis considerado la relación de las energías de los lugares y personas con la geomancia, también conocida como feng shui. Me parece que vuestra investigación tiene muchos paralelos con esta rama del conocimiento oriental. Como arquitecto de profesión he leído un poco acerca de éste y creo que vuestras investigaciones dan explicación a ciertos de los principios del feng shui.

    1. Enric Auli

      Gracias por el comentario. Cada vez las personas se interesan más por sus viviendas e incluso los constructores. He trabajado con muchos de ellos y en unos pocos casos me han permitido aplicar estos criterios. En Barcelona en el 2004 contruimos una vivienda de alto nivel con critgerios integrales de feng shui y logicamente ambién de tipo ambiental. Los últimos seis años he sido el profesor de construcción sostenible en la Escuela de Edificación de Barcelona. Hemos creado un grupo especializado en estgos temas aunque lo que se encarga mayoritariamente es arreglar edificios enfermos (lipoatrofia, toxicomicosis, electgrosensibilidad…) Si le interesa algún tema en con creto miraré de dedicar una entrada del blog a él

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *