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Sep 25 2015

LA ROCA ZARATUSTRA

Foto de la casa de Nietzsche

Quiero comentar mi experiencia en un lugar de exuberante naturaleza, en la Roca Zaratustra, posiblemente más conocida como Roca de Nietzsche. Está en la localidad suiza de Silvaplana (cantón de los Grisones) en una pequeña península que se adentra ligeramente en un lago. Junto a esta roca se produjo un cambio clave en el pensamiento y la vida de Nietzsche; allí alumbró la figura de Zaratustra y su relación con el superhombre y la evolución de la Humanidad.

Conozco la filosofía de Nietzsche aunque no soy un gran experto. Confieso que desconocía la existencia de la Roca de Zaratustra; me informó Siebenman , un responsable de la casa-museo de Sils Maria en la que el filósofo pasó muchos veranos entre 1881 y 1886. Estábamos en la casa comentando diversos aspectos de la filosofía de Nietzsche, precisamente en la semana en que tiene lugar el congreso anual sobre el pensamiento nietzschiano, cuando me sugirió que visitase la ya citada roca.El águila y la serpiente de Nietzsche

Me desplacé hasta Silvaplana, a pocos kilómetros de Sils Maria, aparqué el coche y caminé unos veinte minutos en compañía de Gemma y unos amigos, por el camino de tierra que bordea el lago, hasta que el lugar buscado apareció delante nuestro.

Se trata de una piedra en forma de pirámide, de unos dos metros y medio de altura. Supongo que la forma en punta le debe conferir cierta energía de forma. A unos pocos metros, un arroyo de agua extraordinariamente limpia desemboca en el lago; procede de una cascada cercana y por lo tanto debe aportar beneficiosos iones con carga eléctrica negativa al entorno. El lago está situado a mil ochocientos metros sobre el nivel del mar, debe tener alrededor de un kilómetro cuadrado de superficie y es poco profundo; estaba extraordinariamente tranquilo. El conjunto está rodeado de montañas  que llegan a los cuatro mil metros de altura.  También hay una barbacoa y unas mesas para uso de visitantes, la cual cosa me disgustó porque siempre creo que la presencia abundante y lúdica de personas disminuye la potencial espiritualidad de los lugares.

Me llamaron la atención unos aspectos que en mi opinión daban al lugar un cierto aire tenebroso. Sobre una de las caras de la roca había crecido un grupo de tres o cuatro pinos; el viento había desgajado, arrancado, este conjunto y la delgada capa de tierra que lo alimentaba;  era como si la piedra los hubiese expulsado. Muy cerca, justo al otro lado del camino, yacía otro grupo de árboles  arrancados. En los alrededores no había más árboles abatidos, lo que aumentaba la sensación tenebrosa, era como si la roca hubiese tenido una gran energía destructora sobre su entorno inmediato. Una gran roca de colores cercanos al rojo, reforzaba esa percepción.La roca de Zaratrusta

Abracé la roca piramidal y pensé en el cambio que en el 1881 se produjo en aquel sitio, en el pensamiento de Nietzsche, en su espiritualidad. Una vez más una manifestación de la relación entre naturaleza y espiritualidad. Evidentemente no habló de espiritualidad religiosa en este caso, sino atea.

Por explicarlo sucintamente, el cambio que se operó en el pensamiento del autor alemán fue la idea de que el Hombre era parte de la evolución de la naturaleza, y que el proceso evolutivo no se ha parado, por lo que en el futuro aparecerá una nueva especie, el superhombre. Igual ocurrirá con los valores de nuestra sociedad, también cambiarán porque no serán válidos para el nuevo ser. Para explicar su pensamiento, el filósofo escribió “Así habló Zaratustra”. Nietzsche escogió precisamente la figura de Zaratustra, un legislador que aplicaba la moral zoroástrica del bien y el mal; pero se da cuenta de que está equivocado, de que es una moral errónea. Decide entonces crear nuevos valores y destruir los antiguos que amordazaban al hombre de su tiempo (y al actual) e impedían la aparición de una nueva especie y con ella, de una nueva sociedad de superhombres.

Una reflexión espiritual, aunque muchos la consideran amoral,  en un lugar privilegiado de la naturaleza.

Enric Aulí

 

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