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Sep 17 2018

JAPON Y EL AISLACIONISMO

Viendo el Japón actual, tercera potencia económica mundial, es difícil creer que el país haya estado cerrado al mundo exterior durante doscientos cincuenta años, hasta alrededor de 1867. El desencadenante del aislacionismo fue un choque religioso. La cultura japonesa era y es es sintoista, una religión naturalista en que los dioses son fuerzas de la naturaleza. También es budista, aunque el budismo más que una religión es una filosofía, una forma de vida. Se llega a la conclusión de que a nivel religioso la cultura japonesa es muy tolerante. Pero en el siglo XVII ocurrió algo que provocó intolerancia y de rebote el aislacionismo de todo el país.

En el siglo XVII Japón comerciaba con China, Portugal y España. A través de la via comercial, el

cristianismo penetró en Japón de la mano de San Francisco Javier. Tuvo bastantes adeptos y todo iba bien hasta que el gobierno japonés creyó que los misioneros cristianos estaban preparando el camino para la conquista militar hispano-portuguesa, tal y como había pasado en Sudamérica. La decisión nipona fue exterminar toda traza de cristianismo y aislar Japón del mundo exterior. Durante 250 años Japón se cerró al mundo, con un solo puerto abierto al mundo,  el de Nagasaki a través del que se  se ejercía un muy vigilado y escaso comercio..

El aislacionismo japonés terminó cuando el emperador japonés recuperó el poder absoluto que durante siglos había estado en manos de  los shogunes. En esa recuperación del poder imperial jugaron  un importante papel los Estados Unidos, un país que también se había aislado del mundo y que tras su guerra civil había comenzado un proceso de expansionismo por todo el mundo. Una explicación  sui generis de este episodio histórico se muestra en la película el Ultimo samurai.

Enric Aulí M.

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