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Nov 15 2015

HOJAS ESTANCADAS, SENTIMIENTOS RETENIDOS

 

hojas de otoño estancadas

hojas de otoño estancadas

¿Es posible que exista un paralelismo entre las hojas que caen en otoño y nuestros sentimientos? Contemplando las hojas arrastradas por un arroyo de montaña en el macizo del Montseny empezó  a encontrar similitudes sorprendentes.

Había salido a pasear por los hayedos  del Montseny, un bosque de clima atlántico a 50 kilómetros de Barcelona. La mayoría de las hojas ya habían caído; pensaba que curiosamente, las últimas hojas en caer son las de la parte más alta del haya. El camino estaba recubierto de hojas que crepitaban al pisarlas, que emitían un sonido mágico al arrastrarlas con los pies. Estaba estableciendo una conexión, estaba entrando en vibración con ese bosque.

Llegué a un pequeño puente que cruzaba un arroyo. Me sorprendió la intensidad del murmullo del agua, aunque el caudal no era muy abundante. Me incliné sobre la barandilla y fijé mi atención en el agua; era cristalina y arrastraba infinidad de hojas. Mi mente se concentró en una pequeña represa que se había formado entre un grupo de piedras y las raíces de una corpulenta haya. En ese espacio, con apenas un palmo de profundidad de agua, las hojas se amontonaban y daban vueltas y vueltas sin poder escapar del pequeño estanque formado.

arroyo de otoño

arroyo de otoño

Enseguida me di cuenta del paralelismo entre esas hojas y nuestros sentimientos. También nuestros sentimientos suelen quedar retenidos en estanques interiores que nosotros mismos formamos. Allí van dando vueltas y más vueltas, sin poder aflorar, sin escapar.

Las hojas y los sentimientos quizás nunca podrán llegar a salir, a fljuir con el río o con nuestra vida. Las hojas se pudrirán confiriendo al agua, ya no tan cristalina, una coloración amarillenta causada por los ácidos húmicos. Nuestros sentimientos no aflorados se transformarán y teñirán nuestra alma de un color que no sé describir.

Pero quizás esas hojas y sentimientos puedan liberarse, ser arrastrados por la llegada de más agua o de sentimientos más intensos. La expresión “sentimientos desbordados” se ajusta bien aquí. La mayor parte de las persones opina que es mejor aflorar siempre esos sentimientos.

Pero yo no tengo claro que siempre sea así. Si la naturaleza retiene algunas hojas y las transforma en materia orgánica y ácidos húmicos que darán nueva vida a futuros árboles; quizás ocurra algo igual con nuestros sentimientos y sea mejor que algunos (no todos) permanezcan dentro nuestro para que se transformen en algo que alimente una nueva vida.

Enric Aulí

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