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Feb 12 2018

HISTORIA DE DOS FRESNOS

 

En la fachada trasera de nuestra masia de can Gasparó (construida en 1730) había dos grandes fresnos centenarios. Se seguía así la tradición de esta parte del Pirineo, de plantar fresnos al lado de las casas  ya que las protegían de los rayos, eran el pararrayos natural.

En uno de los dos fresnos aún se puede apreciasr la herida que un rayo le produjo hace unos cincuenta años. Lo que ocurrió lo explicó personalmente una de las personas que por aquel entonces habitaba la masía; me contó que la fuerza del rayo provocó la explosión de una parte de la corteza del fresno, y que trozos de madera de su corteza, se incrustaron en la pared próxima de piedra.

Esta vez le ha tocado al otro fresno, Una gran nevada, la mayor desde hace sesenta años, ha provocado su caída sobre una parte del tejado rompiendo algunas tejas. El fresno abatido provoca  pena y de hecho vamos a tallar trozos de él para repartirlos como recuerdo, a la familia.

Me he quedado un rato mirando el gran árbol caído,  y me he dado cuenta de que en su caída ha dañado el pararrayos moderno que pusimos hace unos quince años. He sonreído, pensado en que quizás ha sido la venganza póstuma  del viejo fresno sobre el artilugio moderno que le arrebató su trabajo (el de proteger de los rayos).

Me ha venido a la mente la música de Wagner de El ocaso de los dioses.

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