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Dic 05 2015

ENTRE EL ABEDUL Y EL ABETO /CAMBIOS DE AYER Y HOY

 

Delante de mí, tras la ventana, hay un bosque de abedules y otro de abetos. Este año los abedules han conservado sus hojas amarillas hasta bien entrado noviembre, mucho más tiempo que en décadas pasadas; un posible efecto del cambio climático actual. Los abetos están decrépitos, como ancianos que se resisten a morir; son el último vestigio de una especie de abetos que poblaba estas montañas en la, hasta ahora, última glaciación; un clima que cambió hace diez mil años. En ambos casos comunidades vegetales que han sufrido por un cambio climático, de ayer y de hoy.

Actualmente el calentamiento de nuestro planeta se atribuye fundamentalmente al aumento de las emisiones humanas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, aunque ésta no es la única causa. La Humanidad está luchando contra las emisiones de CO2; pero parece que esa lucha se lleva a cabo a través de los mismos instrumentos de mercado que nos han llevado a la situación actual. A mi me parece un gran contrasentido. Esta semana ha tenido lugar en París la Cumbre mundial contra el cambio climático; evidentemente estoy de acuerdo con ella, pero creo que se centran demasiado en el CO2 procedente de la combustión de carbón, derivados de petróleo y gas. Es como si el árbol del CO2 no nos dejase ver el bosque del modelo de sociedad capitalista que domina actualmente y que es el verdadero responsable de la situación.

IMG_0282[1]Volviendo a la mirada directa e inmediata observo desde mi masía que el cambio climático es una realidad. Esos abedules conservando sus hojas amarillas hasta la semana pasada, las primeras nieves en las montañas de casi tres mil metros que tengo delante y que se está fundiendo rápidamente, las abejas (afortunadamente muy abundantes aún, aquí) activas hasta hace apenas un mes; los últimos tomates tardanos que no solían pasar de septiembre…

Ese cambio no es local, ocurre a nivel mundial. Se ha comprobado que la temperatura promedio de la Tierra ha aumentado aproximadamente 0,14 grados centígrados en diez años. Ahora se da por descontado que irá aumentando. De hecho uno de los objetivos de la Cumbre antes citada es evitar que la temperatura de la Tierra aumente más de dos grados en las próximas décadas. Para ello se marcan límites a las emisiones del CO2 procedente de las combustiones. Evidentemente me parece bien, pero tiene tanta apariencia de ser una escaramuza más en la guerra a nivel mundial por el control de las energías fósiles. Muchas guerras lo son por el choque entre sociedades y culturas. Ahora el matrimonio de conveniencia entre capitalismo y democracia está en crisis, podríamos decir que en guerra contra si mismo. Les sugiero que desde esa óptica analicen todos los conflictos bélicos o pseudo bélicos actuales. Sé que da miedo pero están ahí y hay que mirarlos.colores de otoño 3

Mientras, esos bosques cambian pero continúan siendo bellos. Me envían un mensaje pero aún no estoy seguro de cuál es. Escuchemos, la respuesta está en el bosque.

Enric Aulí

1 comentario

  1. Xavier

    El canvi climàtic, el deteriorament en general del medi ambient planetari, certament amenaça la humanitat. Ho fa en radicalitat i en diversos sentits. Les previsions més fatalistes auguren la desaparició de l’espècie, però fins i tot si aquest escenari extrem no es materialitza el que cal preveure són unes condicions de vida poc humanes. No només mancarà la salut -si és que entenem aquesta des de l’estret punt de vista d’absència de “malaltia” fisiològica- sinó que cada cop més és fa impossible el desplegament de la dimensió espiritual, absolutament indestriable de tot individu.

    Al meu parer, la nostàlgia per un paisatge que desapareix és resultat de la pèrdua progressiva de la capacitat de vincle directe, sense intermediació, vivencial , amb allò primordial. La degradació de la natura és una profanació d’allò més essencial, i la cada cop més evident irreversibilitat d’aquest procés correspon de manera directament proporcional amb un sentiment -conscient o no- d’esquinçament del sagrat.

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