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Feb 13 2016

CABO DE HORNOS. ALBATROS PORTANDO LAS ALMAS DE MARINEROS MUERTOS

 


Cabo de Hornos.
Naturaleza salvaje, viento huracanado, frío, poca presencia humana; un lugar ideal para resentir la Naturaleza, para conectar con ella. Una de las navegaciones  más duras y difíciles, ochocientos cabo hornos albatrosnaufragios registrados lo certifican. Los marinos que conseguían cruzarlo tenían derecho a lucir un pendiente en su oreja; Esa tradición al parecer iniciada por el pirata Francis Drake perdura hoy día a través de una Cofradía formada por los que logran navegarlo a vela. Las almas de los  marinos que no lo conseguían y perecían, eran llevadas en alas de albatros hacia la eternidad, según reza el poema de Sara Vial.IMG_0500

El 7 de enero de 2016 nos acercamos a Cabo de Hornos. El mar estaba agitado, las olas eran de cierta envergadura; pero la propia isla en que se aloja el faro, protegía del oleaje  en la parte situada a sotavento. En ese punto pudimos desembarcar Gemma y yo junto a media docena más de personas, en una Zodiac especialmente adaptada. Una vez alcanzada la pequeña playa pedregosa comenzamos a subir por una precaria escalera. Después de ascender nos cuarenta o cincuenta metros, alcanzamos la parte superior de la pared rocosa. .Al quedar fuera del abrigo de la propia pared quedamos expuesto al fuerte viento, que en algunos momentos amenazaba con derribarnos. El frío también era intenso, la lluvia era escasa pero el frío transformaba algunas de las gotas en cristales de hielo que golpeaban nuestras caras; tuvimos que proteger nuestros ojos. Seguimos la ascensión hasta el punto culminante en el que se encuentra un monumento en honor de todos los marinos fallecidos. Junto a él, el poema de Sara Vial sobre el albatros que porta las almas de los marineros muertos nos emocionó.IMG_0503

Soy el albatros que te espera al final del mundo

Soy el alma olvidada de los marineros muertos

Que cruzaron el Cabo de Hornos desde todos los mares de la tierra

Pero ellos no murieron en las furiosas olas

Hoy vuelan en mis alas , hacia la eternidad,

En la última grieta de los vientos antárticos

En el camino de regreso visitamos la pequeña iglesia de troncos que hay cerca de la casa del vigilante. Se trata de una iglesia multiconfesional y es un espacio de tranquilidad y espiritualidad reposada que contrastaba enormemente con la Naturaleza rugiente del exterior y su fuerza espiritual salvaje.

IMG_0502Regresamos con la Zodiac al barco y partimos. Al salir del abrigo de la isla las olas comenzaron a ser cada vez mayores, llegó un momento en que pasaban por encima de las escotillas de la segunda cubierta. Miramos a Cabo de Hornos y nos despedimos de él agradeciéndole la experiencia que nos había proporcionado.

Enric Aulí

3 comentarios

  1. gemma

    com sempre molt xulo

  2. Andrés Requejo de las Heras

    Caray Gemma y Enric, así que hasta cabo Hornos “El león agazapado” (para los marineros que dicen ver en las rocas que lo constituyen la figura de ese león agazado).

    Asignatura pendiente y enviia cochina.

    Los textos de Enric siempre cargados de densidad sensible.

    Un abrazo,

    Andrés R.

  3. Claudio

    Cuando estuve allí, cuando rodee con el barco el Faro del “Fin del Mundo” y me vi inmerso en esa majestuosa e imponente “postal” de la naturaleza viva, me dije y les pregunto: ¿Fin…o Principio del Mundo?
    Lo que son las palabras…como pueden hacer que un pensamiento gire hacia la derecha o la izquierda (políticamente hablando), hacia el principio o el final (filosóficamente reflexionando)…

    Gracias Enrique por llevarme a navegar contigo en este escrito!
    Un abrazo !

    Tu incondicional (amigo) y lector!

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