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Ago 26 2015

Arte, Naturaleza, Espiritualidad

Pintura de Toulouse-LautrecLa Naturaleza crea arte de forma espontánea; sus acciones son arte. Como los humanos somos parte de la Naturaleza, podemos concluir que también  somos artistas creadores.

Platón afirmaba que la Naturaleza (phusis) y sus obras son arte divino.

Afirmar que todos somos artistas por el mero hecho de ser humanos, y por tanto parte de la Naturaleza, puede parecer una exageración pero no lo es. Todos nosotros, cuando nos dejamos ir, cuando fluimos en armonía con la Naturaleza, podemos plasmar/sentir nuestra espiritualidad a través de diversos medios y así hacer arte. En el fondo, el llamado “Arte brut” es la plasmación de ese fluir, sin la aplicación de técnicas de estudio, siguiendo tan sólo el impulso de la vibración interna. Tengo algunos amigos, sin formación artística,  que a partir de los  cincuenta o sesenta años han experimentado el impulso de plasmar algo que tenían dentro a través de medios materiales que podemos llamar arte. Recuerdo ahora mismo un gran profesional del medio ambiente que empezó a tallar esculturas en madera; y de otro que comenzó a elaborar preciosas piezas a partir de vegetales del Montseny y de su propia letra, que, a mi juicio, empezó a sentirse libre y a brotar de manera subconsciente,  con nuevos trazos. Todo ello, por no hablar de la gran mayoría que comienza a escribir, generalmente con descripciones de lugares de la Naturaleza que le son especialmente queridos. Todo ello quizás no es académico, pero es arte, es manifestación de la espiritualidad.

Todos, absolutamente todos tenemos una cierta capacidad de hacer arte, pero evidentemente hay diversos niveles según las personas. Todos tenemos desde nuestro nacimiento una cierta capacidad de vibración que puede irse incrementando o decreciendo con la vida. Cuanta más capacidad de vibración, mayor será nuestro potencial artístico.

Existe la creencia errónea de que para ser artista hay que tener forzosamente  una formación  académica. El dominio de la técnica influye pero no es excluyente. Un artista con “vibración” pero sin dominio de la técnica queda en mero artista. Uno que además tenga un gran dominio de la técnica llegará  a gran maestro. Pero alguien que a base de esfuerzo, llegue a dominar la técnica sin tener una capacidad de vibración apreciable, quedará estancado y será un mero artesano.

La mayoría de nosotros somos capaces de distinguir la diferencia entre una obra de arte original y una copia elaborada siguiendo los trazos de dicho original; le falta el alma, la vibración del verdadero artista.

Un ejemplo de la síntesis que se va logrando entre la vibración personal y el dominio progresivo de la técnica, lo he experimentado hace apenas cuarenta y ocho horas, visitando el museo de Toulouse-Lautrec en Albi. Repasando ahora mentalmente las obras de arte expuestas me doy cuenta de que sus primeras obras tienen una gran pulsación interior pero escasa técnica. Posteriormente se aprecia la influencia de los diversos maestros pintores que fueros sus profesores; me impresionaron especialmente unas cabezas de caballo, en tonos azules, que me dieron la impresión de ser muy “de estudio” pero que transmitían “algo”. Sus obras finales, especialmente carteles de los espectáculos musicales y teatrales del París de finales del siglo XIX, son el resultado de esa evolución, de esa síntesis; son un magnífico reflejo del alma de esa época, una época que Toulouse –Lautrec vivió intensamente, que vibró en armonía con ella  y  que plasmó con gran maestría, gracias al dominio que había adquirido de la técnica. Me gustaría saber cómo habría evolucionado la obra de Toulouse-Lautrec sino hubiese muerto prematuramente a los 37 años.

Creo oportuno acabar con un par de referencias filosóficas: Para Nietzsche el arte humano era en si un acto cósmico;  pueden consultar su análisis de los instintos estéticos de la Naturaleza, en su obra “El nacimiento de la tragedia”. Para Kant, en su “Crítica del juicio” Naturaleza y arte tienen  en común que ambos actúan desde nuestro interior hacia el exterior.

Ya que la Naturaleza crea arte, son muchos los que han intentado analizar si ese proceso de  creación sigue determinados patrones. De ello hablaremos otro día.

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